Mitos y realidades sobre el suicidio

Lorena Castañeda

¿Tienes deseos de suicidio? ¿No tienes con quien poder expresar tu malestar? ¿Te preocupa alguien cercano? Informarte y buscar ayuda es el primer paso.

Las personas que se suicidan lo hacen como una salida a tanto sufrimiento, la finalidad no es morir sino dejar de sufrir, por ello es tan importante la ayuda psicológica temprana. Al contrario de lo que se suele pensar, los deseos de suicidio conviene tomarlos muy en serio.

Tabla informativa sobre suicidio, los mitos y realidades

MITOSREALIDADES
La gente que dice que va a suicidarse, no lo hace.De cada diez personas que se suicidan, ocho han informado de sus intenciones a los que les rodean.
La persona que realiza una tentativa suicida tiene una clara intención de morir.Muchas de ellas están muy indecisas entre vivir o morir. A veces ese intento es para intentar cambiar su vida, buscan ayuda de los demás. El mayor deseo es “dejar de sufrir”
En el momento en que una persona intenta suicidarse, es una persona con riesgo suicida para siempre.Generalmente, las personas que desean terminar con su vida (y no lo hacen), son personas con conductas suicidas durante un periodo limitado de tiempo. Aunque el impulso puede repetirse posteriormente a lo largo de la vida.
El suicidio ocurre más entre los ricos o, por el contrario, tiene lugar casi exclusivamente entre los pobres.No existen diferencias significativas entre niveles sociales.
Todas las personas con conductas suicidas son personas con una enfermedad mental.Las personas suicidas no tienen por qué ser -ni estar- enfermas mentales. El suicidio no es una enfermedad es una conducta desesperada. Es cierto que la presencia de ciertos trastornos mentales hace más probable el suicidio, pero no es necesario tener un trastorno para sentirse tan desgraciado como para querer morir.
Hablar sobre el suicidio puede fomentarlo y hasta facilitarlo.Es fundamental, cuando sospechemos que existe ideación suicida tratar abiertamente este tema. Para la persona será un alivio poder hablar de ello con alguien sin ser juzgada. El sentir que puede hablar con alguien del tema la puede ayudar. Para los profesionales es la única forma de realizar una valoración objetiva del riesgo.
La conducta suicida se hereda (es algo de familia)La genética puede ser un factor sumado a las características personales y ambientales. No es tan sencillo como decir que se hereda. Si se tiene predisposición a determinados trastornos y además se han tenido muchas vivencias traumáticas que no se han podido superar y no encuentra salida. Entonces es más probable que la persona se sienta realmente desgraciada lo cual le llevaría a plantearse el suicidio. Si es verdad, que quien ha vivido el fallecimiento por suicidio de una persona amiga o familiar, tiene más probabilidad de valorar la conducta suicida, como una posible opción, que otra persona que no haya vivido de cerca este tipo de situaciones.
Una vez realizada la tentativa suicida, cuando la persona comienza a mejorar, ya ha pasado el peligroOcurre más bien al contrario: Un intento de suicidio supone un esfuerzo brutal para la persona, lo cual le deja prácticamente sin energía. Tras este intento suele venir un ingreso hospitalario en el que se comienza a suministrar medicación para estabilizar a la persona. El descanso y la medicación devuelven la energía a la persona, pero no modifican las causas previas a la tentativa, por lo que la persona suele salir de su ingreso con más fuerzas y con las mismas razones. Con frecuencia los suicidios tienen lugar dentro de los 3 primeros meses siguientes al periodo de mejora, cuando el individuo tiene la energía de llevar a término sus pensamientos suicidas. También es un riesgo cuando el apoyo social y familiar disminuye porque creen que ha pasado el peligro.
El suicidio es impulsivoAunque el acto sea impulsivo, la ideación podría no serlo. Es decir, desde que a la persona se le pasa por la cabeza por primera vez la idea del suicidio hasta que lo lleva a cabo, pasa un tiempo en el que, por ejemplo, tiene que decidir cómo hacerlo, cuándo… No ocurre de la noche a la mañana.
El suicidio es siempre imprevistoLas personas que se suicidan, dan antes pistas y advertencias sobre sus intenciones.
El motivo del suicidio se puede establecer fácilmente.No, pues no suele haber un único factor para la aparición de ideas suicidas y posterior intento. Suelen ser un conjunto de circunstancias que se van sumando. “La gota que colma el vaso” no es el motivo, es uno más.
Todos los que cometen suicidio están deprimidosSi bien es cierto que la depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentemente asociados con el suicidio, no es exclusivo. Hay otros trastornos que también influyen. No todo suicida está deprimido, ni toda persona deprimida termina suicidándose.
Divulgar en los medios de comunicación noticias en las que se hable explícita y abiertamente sobre el suicidio provoca un “efecto llamada” incrementando en la población los intentos de suicidio.No sólo no contribuye el hablar sobre el suicidio, ya sea en los medios de comunicación o entre amigos y familiares, a provocar que se lleve a cabo, sino que puede ser un potente preventivo. Lo que se imita es el medio para suicidarse, la forma, no el suicidio en sí. Por ello, se puede hablar de lo que la persona ha pensado hacer, pero no es conveniente darle otras ideas/formas de llevarlo a cabo. A los medios de comunicación se les pide hablar de suicidio abiertamente para prevenir, a la vez que se les pide que no divulguen los detalles en el caso de personas famosas (donde no suele haber reparo)

Las cifras relacionadas con el suicidio.

  1. Los 3.700 fallecidos al año en España. Unos 10 al día, lo que significa unos 2,5 cada hora.
  2. La proporción entre hombres y mujeres. Fallecen 7 hombres por cada 3 mujeres.
  3. Ocasiona el doble de muertes que los accidentes de tráfico.
  4. Es la primera causa de muerte externa, por causas no naturales, en la población general.
  5. Segunda causa de muerte entre personas jóvenes (15-29) años por detrás de los tumores.
  6. En las fuerzas de seguridad las tasas de suicidio duplican a las de la población general (2,5 veces)