Psicólogo Tenerife Lorena Castañeda

Fracaso escolar

Lorena Castañeda

Retraso escolar y técnicas de estudio

En ocasiones los colegios e institutos no le dedican suficiente tiempo a mejorar las técnicas de estudio de los niños, y ello puede ocasionar problemas en los estudios e incluso fracaso escolar.

 

Las emociones de los niños y el rendimiento escolar.

Las emociones del niño afectan de múltiples maneras y el gestionar las consecuencias está en manos de los profesores, del sistema educativo y del propio alumno según las circunstancias de que se trate. Si la información a memorizar tiene algún tipo de contenido emocional, ésta se recordará mucho mejor que si carece de emoción. De esta manera es muy recomendable utilizar las emociones como una herramienta eficaz para promover y consolidar el conocimiento.

Cuestiones a plantear al niño sobre sus estudios.

¿Cómo te sientes cuando estudias?

En algunos casos la gestión de estas emociones depende de las capacidades del alumno. En consulta aprenden estrategias para gestionarlas más fácilmente.
Cuando estás trabajando en clase sobre un ejercicio que te resulta difícil ¿Cómo te sientes?

-Alegre
-Aburrido
-Ansioso
-Enfadado
-Frustrado
-Triste…

¿Haces algo con esa emoción para intentar sentirte mejor y poder resolver la tarea?

-Utilizarla para intentar resolver la tarea (normalmente cuando es positiva)
-Pensar en otra cosa
-Evitar la situación
-Hablas con un compañero…

Estas habilidades forman parte de la inteligencia emocional del niño, es decir, de su capacidad para comprender y regular sus emociones. La inteligencia emocional influye muchísimo en su capacidad de adaptación social y psicológica, lo cual repercute en su bienestar emocional e incluso en sus logros en el colegio. Por ejemplo, los niños y niñas con poca inteligencia emocional suelen tener una autoestima y autoconcepto bajos, padecen más síntomas de depresión y ansiedad, mayores niveles de consumo de drogas y un peor rendimiendo en sus estudios. Así pues, una buena salud mental influye sobre su rendimiento escolar. Como psicologo infantil ayudo a los niños y adolescentes a atender a sus emociones, detectar con claridad sus sentimientos y saber qué hacer cuando tienen emociones negativas que les sobrepasan.

¿Cómo te sientes en el colegio/instituto?

La ansiedad juega un papel importantísimo en las situaciones de evaluación (que son muy habituales en las escuelas) Los pensamientos que tiene el niño en forma de rumiaciones (no voy a poder, esto es demasiado difícil, qué voy a hacer si suspendo…) le perjudican mucho en su desempeño en los exámenes porque su atención pasa de la tarea a esos pensamientos que no pueda apartar de su cabeza y que le hacen sentir peor. Los niños que sienten con más frecuencia emociones negativas mientras están en el centro escolar suelen tener mayor nivel de fracaso en su rendimiento.

Los adolescentes y niños se sienten a veces humillados y avergonzados en clase cuando sus profesores hacen comentarios negativos y despectivos sobre ellos delante del resto de alumnos. Si, por el contrario, sienten conexión emocional con sus profesores ello suele aumentar el interés por esas asignaturas.

¿Estás motivado para estudiar? ¿Qué razones tienes para estudiar? ¿Qué razones tienes para no estudiar?

Es muy importante para mi como profesional ver cuáles son las motivaciones del niño para estudiar o bien para no hacerlo. La motivación es la razón que inclina a hacer o dejar de hacer alguna cosa. Los motivos pueden ser externos (lo que el niño gana si estudia) e internos (lo que siente él si ve que ha aprendido) Para que esos motivos funcionen como motor para animarlo a estudiar el niño ha de sentir que la meta que se ha propuesto o lo que puede ganar tiene que parecerle posible, además ha de sentir que tiene la energía y la capacidad para perseguir la meta, por ejemplo: aprobar el curso. Si el niño anteriormente se esforzaba y ha dejado de hacerlo, hay que ver porqué se ha dado ese cambio pues la persistencia a la hora de perseguir un objetivo no siempre es la misma. Los motivos internos de un niño para estudiar o no pueden ser muy variados pero suelen estar relacionados con las emociones y la personalidad como ejemplos: me siento bien cuando consigo resolver un problema difícil, cuando tengo buenas notas me siento alegre, me gusta mucho aprender, siento curiosidad por algunas cosas que se dicen en clase… lo mismo pero ejemplos en negativo: me siento incapaz de resolver los problemas de matemáticas y eso me enfada, a pesar de mi esfuerzo no consigo aprobar, me siento frustrado en los estudios, no me interesan las cosas que dicen en clase, no me van a servir de nada… Los motivos externos de un niño para esforzarse en los estudios los ha ido aprendiendo por la experiencia debido al reforzamiento. Un reforzamiento es cuando los padres, los profesores u otros compañeros le felicitan por haber hecho algo bien. Si el niño sabe, porque lo ha vivido muchas veces, que cuando en casa y en clase se esfuerza por hacer las cosas bien los padres y sus profesores le animan a seguir haciéndolo tan bien, entonces es más probable que continúe así puesto que el esfuerzo tiene esa recompensa social que le hace sentirse bien consigo mismo. Lo mismo ocurre si sabe que si aprueba todo a final de curso puede obtener como premio algo que desea. Es conveniente tener en cuenta que ese refuerzo por parte de los padres no tiene porqué ser algo material, las palabras tienen también un efecto muy grande sobre los hijos. Como norma general hay que tener en cuenta que tanto los niños como los adultos repetimos más las cosas que hemos hecho y tienen consecuencias positivas para nosotros que las que tienen consecuencias negativas o ninguna consecuencia. Por ello no es lo más recomendable quitarle importancia a sus logros diciendo por ejemplo: ¿Has aprobado? Es ques es lo que tenías que hacer, ése es tu trabajo, no hay que premiarte por ello… Si un niño anticipa que no va a obtener un ¡Muy bien! sino esa clase de respuesta, se sentirá menos motivado para continuar esforzándose. En este caso, si tiene la opción de “escaquearse” de estudiar y ponerse a jugar, lo hará porque no tiene suficiente motivación como para que le valga más la pena estudiar.

La tendencia al logro en los estudios. Es el resultado de un conflicto emocional entre la esperanza de aprobar y el miedo a fracasar. La tendencia del niño a intentar conseguir aprobar está determinada por tres factores: la motivación para lograrlo, la probabilidad que él siente tiene de conseguirlo (es muy subjetivo) y el valor que tiene como incentivo el hecho de aprobar (ir de vacaciones). También se puede sumar un factor que puede ser determinante que sería la tendencia al fracaso (se intenta evitar alcanzar un logro) normalmente cuando esto ocurre suele ser por un gran miedo a conseguirlo y que ello tenga como consecuencia algún tipo de pérdida.